Historia de Igorre

La presencia humana en Igorre se remonta al Paleolítico Superior (9000 a. de C.), época en que se datan los restos hallados en la cueva de Geretalegoateko Atxa. Posterior (Eneolítico) es el resto humano de la gruta de Atxarte, sita también en el lado meridional de la sierra de Aramotz. Para entonces la población había pasado de cazar a pastorear.

En la primera cueva se han encontrado también restos del s. IV (final del Imperio Romano) que muestran la actividad agrícola típica de la época y la influencia latina.

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